En el estudio anterior aprendimos que la oración es el medio por la cual nos comunicamos con Dios. Al mismo tiempo es menester entender que hay diferentes canales por las cuales Dios se cumunica con nosotros. El más grande canal de comunicación es su palabra de cualquier manera antes de estudiar ese canal debemos saber que en nuestro intento de escuchar la voz de Dios, algunas veces hay un "corto circuito," que nos desconectará de la presencia de Dios. ¡Dios nunca contradice su palabra! De manera que si estamos desobedeciendo la palabra de Dios de una manera deliberada, no podremos escuchar la voz de Dios hasta que nos deshagamos de esa "mala conexión". Pecado sin confesión ha mantenido al hombre sin comunicación con Dios, desde el principio de los tiempos. Conociendo de antemano que pecado sin confesar nos mantiene alejados de Dios, entonces la pregunta sería ¿Cómo podremos deshacernos de eso? Hay una historia acerca de las cascadas del Niágara, que nos enseña una grande lección acerca del pecado y del efecto que tienen en nuestras vidas. Durante los meses del invierno, en su jornada hacia el sur, los pájaros con frecuencia se detienen en las cascadas del Niágara para tomar agua y descansar un poco. Al acercarse para tomar agua que casi está a punto de helarse, pequeñas gotas de hielo se forman en sus alas. Cuando los pájaros regresan a tomar más agua, más hielo se forma en sus alas hasta que no pueden salir de entre las aguas. Al aletear sus alas con todas sus fuerzas, los pájaros caen en la cascada y perecen. Así como los pájaros, el hombre tiene una tendencia natural de ver hasta donde puede llegar antes de ser visto o descubierto, o ya sea que peresca. Es durante este período de tiempo que uno se "desconecta" de la comunicación con Dios y comienza a ir hacia abajo como en un espiral. Pero las gracias sean dadas a Dios que él nos rescata de esta "línea desconectada" y nos vuelve a "conectar" a través de su gracia.En segundo lugar, cuando nos examinamos y encontramos culpa, debemos aceptar que hay algo mal en nuesra vida. Esto es lo más difícil, pero lo más crucial, porque significa que estamos admitiendo que hay falta en nosotros. Orgullo, arrogancia, perfeccionismo son cosas claves que no nos permiten aceptar nuestras faltas y obtruyen nuestro crecimiento espiritual, madurez y sanidad. Pero, Jesús quiere que nos rindamos completamente a El, y esto no se puede llebar a cabo hasta que reconozcamos que hay pecado en nuestra vida, y que debemos deshacernos de el. Al aceptar que hay pecado en nuestra vida, no solo estamos derribando nuestra barreras, pero también estamos diciendo que sabemos que Dios es el único que puede ayudarnos. De esta manera Dios puede empezar a trabajar y obrar en nosotros para restaurarnos y sanarnos.
En último lugar debemos identificar lo que está mal en nuestra vida y destruirlo, así nos reconectaremos con Dios. La razón por la cual Josué destruyo a Acán y a su familia con sus posesiones, fue porque todo era parte de Acán. Josué sabia que existía la posibilidad que la familia de Acán cayera en el mismo pecado. De esta manera Josué no solo cortó la flor y el tallo, pero tambien destruyó la raíz. Esto nos dice que si bamos a destruir nuestro problema, no podemos deshacernos solamente de un pedazo. Tenemos que destuirlo todo. Debemos sacarlo desde la raíz de una vez por todas. La escritura dice si "confesamos" nuestros pecados, Dios nos limpiará y nos restaurará. Si somos sinceros en nuestro arrepentimiento, es entonces que podemos reconectarnos con Dios, escuchar su voz y comenzar a servirle con toda nuestra fuerza de acuerdo a Su voluntad.
Escrituras: Josué 6;7; Romanos 6:23; 1 Juan 1:9